miércoles, diciembre 26, 2007

{un regalo del destino - 0039}

Caminaba por una calle, abatido por el desconocimiento del mañana, temeroso de mi propia cobardía. En realidad había tenido una mala racha: en el trabajo, en la Universidad, con mis amigos, con ella... ¿Qué iba a pasar con ella? ¿Qué haría? ¿Qué debía hacer? ¿Qué tenía el destino preparado para nosotros?
El destino...
Y en ese justo instante en que evocaba al escritor de nuestras vidas, una diminuta cosa brillante apareció ante mis ojos. Era un pequeño artefacto de cristal que venía desde arriba, como cayendo del cielo; colgaba de un listón blanco, que logré asir alargando mi mano rápidamente, para evitar que el cristal cayera al suelo.
Dirigí una fugaz mirada al objeto entre mis manos, y en seguida volteé hacia arriba, buscando en vano la fuente que lo había dejado caer. Al resignarme a la incertidumbre, observé con mayor atención lo que estaba sujetando.
Se trataba de un cristal muy pequeño que tenía cortes tan inusuales que fabricaban reflejos mágicamente coloridos. Al adentrarme más en su forma, los colores refractados comenzaban a fusionarse para crear formas que son más propias de la imaginación de un niño, que de la visión real de un joven como yo.
Aparté mis ojos del cristal por un momento, sólo para asegurarme que aquellas formas habían sido sólo una ilusión. Vi mi reloj, me vi parado en medio de la calle, busqué una vez más el origen de tan curioso objeto, y al no encontrar nada, lo guardé en el bolsillo de mi chaqueta.
Continué caminando hasta llegar a la oficina.
Unos días después, aun cuando no había logrado satisfacer mi curiosidad en cuanto al cristal se refería, decidí obsequiarlo a la joven a quien tanto amaba. Sabía que sería más especial para ella de lo que era para mí; mi curiosidad no pesaba en una balanza contra su sonrisa.
Nada era mejor que aquella sonrisa... el cristal tenía esa utilidad.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

CARY mi amiga, mi compañera de sueños, te adoro mucho pequeña y he leido tus relatos, me ha gustado mucho tu comentario acerca de los recuerdos.

Cary vi tu llamada en el celular pero se me olvido, te quiero mucho cary =) y siempre siempre escribe.

Aun nos queda mucho que vivir, quiero pensar que estos momentos, estos años son una gran preparacion para un hermoso tiempo que tendremos adelante =) y debemos viajar aun de mochilazo sale??? ejjeje te quiero =)

Anónimo dijo...

attte Juelitte Jones

JAL dijo...

Esta historia me ha sorprendido. No me esperaba este final, pero me ha gustado, y mucho.

El destino: cambia curiosidad por una sonrisa, y todo por un pequeño cristal ¿quién lo entiende? ¿quién lo puede esperar?. Y sin embargo es así, y funciona... todo está en no intentar comprenderlo.

Me gustó mucho volver a leerte. Saludos y ¡hasta pronto!