viernes, febrero 22, 2008

{julieta - 0041}

Aquella noche, con el corazón triste, con la mirada perdida en los recuerdos, con los labios secos de palabras que quedaban atoradas en su garganta, ella lloraba. Protegida por la oscuridad de la noche, con su nostalgia iluminada por la luna y las estrellas, formaba ríos de lágrimas en su rostro... lágrminas que dejaba caer dulcemente sobre la julieta que se desparramaba en el jarrón junto a su ventana.
La julieta de hojas verdes que se había convertido en su más íntima confidente, que callaba sus secretos, que gritaba silenciosamente al cielo las angustias de la joven, que respiraba todas las emociones que noche tras noche ella iba a narrarle. La julieta que le sonreía con sus tallos, la miraba con sus hojas, la abrazaba con su aroma. La julieta, su amiga más cercana.
La julieta, que aquella noche recibió lágrimas de ella por primera vez; que conoció por ella lo que era la tristeza más profunda, las heridas de un corazón. Y entonces supo el significado más allá de esas gotitas de agua salada que caían una a una sobre sus hojas: se trataba del dolor intenso de aquella persona que tanto adoraba, quien la había cuidado con inmenso amor, ella que siempre había estado para acompañarla.
Sin embargo, a pesar del infinito pesar que esto le causaba, las lágrimas parecían aferrarse a sus hojas. Y las hojas a las lágrimas. La julieta comenzó a saborear las partículas de las gotas, extasiándose poco a poco y cada vez más.
Era un placer divino, precioso, irresistible... La julieta se desplegaba casi voluptuosamente bajo el llanto, lo disfrutaba con una culpabilidad terrible que erizaba sus raíces. Su egoísmo le pesaba tanto... pero no era suficiente para detener la avidez por esas lágrimas.
Y ella, ella lloraba sin cansancio. Lloraba también de forma egoísta, sin darse cuenta que su tristeza podía causar felicidad.

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Ahm... si... se supone que iba a ser una historia feliz jaja
pero weno, me salen mejor cosas así >_>
saludos :)