Hay instantes en la vida que se capturan fielmente en el pensamiento, como el más nítido reflejo de un hermoso espejo que contempla la verdad. Secuestrando la magia del momento, robando la música del aire, atrapando la escencia misma de la historia: ahí está nuestra memoria, presente al absorber el flujo de cada acontecimiento del extraño existir al que estamos condenados.
¿Dónde? ¿Dónde están mis recuerdos? ¿Qué tan lejos queda el país de los momentos? ¿Cómo revivir en mi cerebro todos esos sucesos que nunca fueron?
Encontrar palabras que no blasfemen el instante que describen, imágenes que no demeriten la belleza que transmiten, sonidos que no alteren la armonía de la musicalidad, sensaciones que extasíen tanto como el hecho original. O tal vez más.
No, los recuerdos no pueden definirse, no pueden relatarse, no pueden mostrarse. Los recuerdos terminan por no ser, no existir. Acaban siendo una nebulosa que al pasar por un filtro de nuestras mentes, quedan moldeadas según nuestros deseos... Y aún así son hermosos. O tal vez por eso.
¿Cómo encontrar la forma de rescatar esos momentos perdidos entre las profundidades de los sueños?
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o_o sin mucho qué decir jaja, tomando cosas que se me vinieron a la mente
saludos :)