Ella estaba platicando algo ligeramente con dos personas. Una era baijta y muy delgada, de tez morena y cabello y ojos negros; el segundo era robusto, no muy alto y rubio. Los lazos de amistad entre ellos tres eran más que evidentes.
La charla se detuvo instantáneamente cuando se aproximaron los dos recién llegadoss, que saludaban:
-- ¡Buenas tardes!
-- Buenas tardes. -- respondió Estela, un poco extrañada por verlos a ellos en la propiedad de su familia.
-- Espero que no te importe que hayamos venido. -- dijo Diego, el muchacho de azul, mientras su compañero sonreía afablemente.
-- En absoluto.
Tras esto, un silencio incómodo se sintió en el aire. Para interrumpirlo, Lidia preguntó:
-- ¿Y qué los trae por aquí?
-- Sólo veníamos de paseo. -- contestó Diego.
-- En realidad nos encontrábamos por estos rumbos; veníamos de visitar a unos tíos que poseen terrenos cerca de aquí, recordamos la invitación que se nos había hecho de parte de la familia de Estela, y decidimos estar presentes un rato. -- agregó Rodrigo.
Esteban, el segundo amigo de la joven, frunció el ceño un tanto molesto:
-- Estela, ¿tu familia los conoce?
-- Sí... Sí, hace algún tiempo, Rodrigo y Diego prestaron ayuda a mis padres...
-- ¡Bah! No hace falta recordar detalles pasados. Vale más enfocar nuestra mirada hacia adelante.
Y después de pronunciar estas palabras, Rodrigo fue directamente hacia la reja blanca, y quedó inmóvil, aparentemente observando el río.
Lidia inició una conversación forzada que poco a poco fue derribando la barrera entre ellos hasta volverse interesante: estaban hablando de la magia. De ahí Diego les hizo saber que él y su compañero eran parte de un grupo de personas que no rechazaban el uso de ciertas formas de magia negra para beneficio propio.
Aunque Esteban y Lidia se encontraban muy sorprendidos, para Estela esa idea no le resultaba tan descabellada. Después de todo, era cierto que ellos no se metían en terrenos oscuros, pero tampoco formaban parte de los "buenos". Por supuesto, ella jamás se atrevería...
-- Sin embargo -- dijo Rodrigo, quien había permanecido inmóvil frente a la reja, sin pronunciar palabra alguna mientras se desarrollaba la plática a sus espaldas --, existe una cuestión que me gustaría que consideraras, Estela.
Él se volvió, y ella lo interrogó con la mirada.
-- ¿Quién determina si la magia es blanca o negra?
-- ¿A qué te refieres, Rodrigo? -- inquirió Lidia, sorprendida.
Esteban intervino sólo por decir algo, pues su voz era bastante insegura:
-- La magia es blanca cuando no lastima a nadie... ¿no es cierto?
-- No... -- murmuró Estela, un poco fuera de contexto, pensando en que hubiera parecido como si Rodrigo contestara a lo que ella había estado reflexionando.
-- Nosotros utilizamos magia que se considera oscura, pero no lastimamos a nadie; mesntras que los de la "blanca sociedad" hacen daño a muchas personas y demonios con sus hechizos. En realidad -- agregó el alto joven, esbozando una sonrisa un tanto soberbia -, no hay gran diferencia entre ustedes y nosotros, aunque se empeñen mucho en aparentar lo contrario.
--¡Sí la hay! -- exclamó Estela sin pensar en lo que decía, y únicamente por intentar defenderse -- Yo sé que ustedes serían capacen de usar a alguien con el único objetivo de verse beneficiados.
La expresión en los ojos de Rodrigo adquirió un brillo extraño. Dijo lentamente:
-- Es cierto; pero para eso no se necesitan conjuros o palabras mágicas.
-- ¿Qué? -- pronunció Estela en un grito ahogado. No sabía por qué le afectaba tanto esa conversación, no tenía idea de la razón por la que ella le daba tanta importancia a cada palabra salida de la boca de su interlocutor.
-- ¿Qué utilizas entonces? -- preguntó Lidia, en tono retante, comenzando a considerar a los entrometidos como enemigos.
-- Persuasión.
Su voz se notaba satisfecha, como si saboreara esa palabra.
-- ¿Y cómo, exactamente? -- insistió Esteban a la defensiva. El tipo no le agradaba para nada, y le daba aún más mala espina a cada frase que pronunciaba.
-- No subestimes el poder del contacto mental a través de los ojos.
Diego no había hecho más que sonreír para sí mismo. Y en ese instante todos escucharon su risa mal contenida.
En cuanto a Rodrigo, se volvió hacia las personas que habían llegado hacía rato y que se encontraban sentadas a la otra mesa; se trataba de dos chicas que analizaban unos papeles que una de ellas portaba. El joven, desde donde estaba, dirigió su mirada a una de ellas. Tras unos segundos, la muchacha se puso de pie e invitó a su amiga a seguirla.
Rodrigo se adelantó hacia el pasillo por donde habían llegado él y su compañero; las dos amigas fueron a su encuentro. Y, al estar frente a él, la primera se detuvo y lo vio a los ojos, fascinada, perdida; él se acercó lentamente y la besó, sin que ella ni su amiga opusieran resistencia alguna. Después, Rodrigo le obsequió una peculiar sonrisa que le fue devuelta tal como si se hubiese tratado de un espejo. Sin más, las dos se fueron.
-- ¡¿Qué le hiciste?! -- gritó Lidia.
-- Nada. Únicamente la persuadí con la mirada para que viniera hacia mí. -- dijo él, mientras regresaba despacio a donde estaban todos.
Estela no dijo nada. Estaba nerviosa, algo le daba miedo; había sentido un cambio drástico en la energía natural de la joven que fue besada. No podía haber sido sólo un beso, la atmósfera se percibió distinta en ese justo momento. Y esa sonrisa...
Repentinamente, Rodrigo vio a Estela fijamente, intentando penetrar con sus ojos negros a los pensamientos de la chica. Ella, sin darse cuenta, comenzó a bajar la guardia... existía algo demasiado fascinante en aquella mirada, algo atrayente en el conjunto de su rostro tan armonioso como seductor. Esos ojos, brillantes como diamantes negros, bellos, intensos, profundos, persuasivos, absorbentes, tentadores...
Imposible. Lo había logrado. Estela, comprendiendo que no podría resistirse ni un segundo más, corrió directo al interior de la casa.
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Y..... bueno, de nuevo por aquí, terminando la segunda parte =PSé que tengo que pulirlo y blablabla, pero por lo pronto quisiera terminar primero todo; ya nada más quedaría una tercera parte, y luego veo qué hacer con eso XD. Por lo pronto ya es más cuento que sueño, ya le cambié cosas, pero sigue por la línea soñada =PSaludos ^^