Tras los acontecimientos últimos, quisiera aclararte algunas cosas, pequeña mía. Sé que estás enterada de los sentimientos que provocas en mi alma. Sé que tienes en cuenta lo mucho que te adoro, la necesidad insaciable que tendo de ti, el cariño que desborda mi interior cuando te encuentras cerca.
Mas sé también que, niña preciosa, aún no has tomado una decisión.Así que, desde el fondo de mi esencia, y con el vivo deseo de dirigir, hacia uno u otro lado, tu pensar, me gustaría decirte algunos asuntos de importancia.
Que si no me amas, prometo resignarme y guardar en un cofre inquebrantable el dolor que llegues a causarme; prometo llorar lo suficiente, pero nada más; prometo no maldecir la vida, a mí mismo, al destino, o a Dios; prometo jamás vengarme de aquél que sea dueño de tu amor, ni odiarlo o envidiarlo. Prometo recuperarme pronto del golpe que me causes; prometo no perder la fe, no dejar de creer en el amor; prometo dejar a un lado todo, transformar mi sentimiento apasionado en uno más tierno; prometo querer llegar a ser sólo un gran amigo tuyo, un hermano bueno; prometo cuidarte, defenderte, protegerte, sostenerte y escucharte. Prometo no cerrarme, no idolatrarte; prometo buscar a la mujer que sea perfecta para mí, sin dejar de quererte siquiera un poco.
Sólo prométeme, pequeña, que no me reitrarás tu amistad, que no te alejarás de mí, y que no creerás que es por mi bien porque te alejas.
Que si me amas, prometo ser el más feliz de los hombres, independientemente de cada situación; prometo atesorar, sembrar, regar y hacer crecer todas las muestras de cariño que me otorgues, para intentar llenar este mundo con amor; prometo agradecerte siempre, y a la vida, al destino y a Dios; prometo a ayudar a todo aquél que esté a mi alcance para que cada uno encuentre su felicidad así como yo lo habré hecho con la mía. Prometo encargarme del florecimiento y embellecimiento de nuestra relación; prometo ser para ti el mejor de los amantes, el más tierno de los amigos, el más acogedor de tus hermanos; prometo cuidarte, defenderte, protegerte, sostenerte y escucharte. Prometo amarte cada día más; prometo dar mi vida, entregarlo todo y hacer cualquier cosa por hacerte feliz.
Sólo prométeme, niña, que no te alejarás de mí jamás, que tu vida será mía así como yo te daré todo lo que soy.
Que si aún no sabes claramente lo que sientes por mí, prometo saber esperar, armarme de paciencia y nunca presionarte; prometo tener fe en que lo que decidas será lo mejor para ambos; prometo no llorar de angustia; prometo dejar a un lado las preocupaciones y conjeturas; prometo no querer apresurar al destino. Prometo ser feliz en la espera, sonreír, reír y carcajear como siempre, a tu lado; prometo rendirme a tus pies, como amigo por ahora, mientras eliges un camino para ti y para mí. Prometo jamás hacerte saber que me siento mal para llamar tu atención; prometo que no verás muestras de tristeza en mí al esperar; prometo no hacerte sufrir con mis penas. Prometo no tener miedo.
Sólo prométeme tú lo mismo. No temas, no temas por favor.
Y que, pequeña niña, suceda lo que suceda, te juro que mi anhelo más preciado, más buscado, y el que será mejor obtenido, es el saberte feliz. Es lo único que me importa.
Así que, te ruego que lo pienses, que lo sientas, y que no te entristezcas, ni por mí, ni por nadie más. Recuerda que la gente sufre porque así lo decide, y tú, una santa, nunca serás culpable de haber herido a persona alguna, con esas armas que como flores acarician, como nubes refrescan y como agua revitalizan.
Mas sé también que, niña preciosa, aún no has tomado una decisión.Así que, desde el fondo de mi esencia, y con el vivo deseo de dirigir, hacia uno u otro lado, tu pensar, me gustaría decirte algunos asuntos de importancia.
Que si no me amas, prometo resignarme y guardar en un cofre inquebrantable el dolor que llegues a causarme; prometo llorar lo suficiente, pero nada más; prometo no maldecir la vida, a mí mismo, al destino, o a Dios; prometo jamás vengarme de aquél que sea dueño de tu amor, ni odiarlo o envidiarlo. Prometo recuperarme pronto del golpe que me causes; prometo no perder la fe, no dejar de creer en el amor; prometo dejar a un lado todo, transformar mi sentimiento apasionado en uno más tierno; prometo querer llegar a ser sólo un gran amigo tuyo, un hermano bueno; prometo cuidarte, defenderte, protegerte, sostenerte y escucharte. Prometo no cerrarme, no idolatrarte; prometo buscar a la mujer que sea perfecta para mí, sin dejar de quererte siquiera un poco.
Sólo prométeme, pequeña, que no me reitrarás tu amistad, que no te alejarás de mí, y que no creerás que es por mi bien porque te alejas.
Que si me amas, prometo ser el más feliz de los hombres, independientemente de cada situación; prometo atesorar, sembrar, regar y hacer crecer todas las muestras de cariño que me otorgues, para intentar llenar este mundo con amor; prometo agradecerte siempre, y a la vida, al destino y a Dios; prometo a ayudar a todo aquél que esté a mi alcance para que cada uno encuentre su felicidad así como yo lo habré hecho con la mía. Prometo encargarme del florecimiento y embellecimiento de nuestra relación; prometo ser para ti el mejor de los amantes, el más tierno de los amigos, el más acogedor de tus hermanos; prometo cuidarte, defenderte, protegerte, sostenerte y escucharte. Prometo amarte cada día más; prometo dar mi vida, entregarlo todo y hacer cualquier cosa por hacerte feliz.
Sólo prométeme, niña, que no te alejarás de mí jamás, que tu vida será mía así como yo te daré todo lo que soy.
Que si aún no sabes claramente lo que sientes por mí, prometo saber esperar, armarme de paciencia y nunca presionarte; prometo tener fe en que lo que decidas será lo mejor para ambos; prometo no llorar de angustia; prometo dejar a un lado las preocupaciones y conjeturas; prometo no querer apresurar al destino. Prometo ser feliz en la espera, sonreír, reír y carcajear como siempre, a tu lado; prometo rendirme a tus pies, como amigo por ahora, mientras eliges un camino para ti y para mí. Prometo jamás hacerte saber que me siento mal para llamar tu atención; prometo que no verás muestras de tristeza en mí al esperar; prometo no hacerte sufrir con mis penas. Prometo no tener miedo.
Sólo prométeme tú lo mismo. No temas, no temas por favor.
Y que, pequeña niña, suceda lo que suceda, te juro que mi anhelo más preciado, más buscado, y el que será mejor obtenido, es el saberte feliz. Es lo único que me importa.
Así que, te ruego que lo pienses, que lo sientas, y que no te entristezcas, ni por mí, ni por nadie más. Recuerda que la gente sufre porque así lo decide, y tú, una santa, nunca serás culpable de haber herido a persona alguna, con esas armas que como flores acarician, como nubes refrescan y como agua revitalizan.
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Regresando a los fragmentos de la serie "percepciones" =)
fue una inspiración repentina, no muy exacta @w@
aún no sé si está bien o eso, pero pues ya extrañaba yo también esta clase de relatillos
;)
pronto continuaré con San Luis =P
Saludos!!
4 comentarios:
Hola cary decidi postear por aqui hace mucho no lo hacia ,bueno ya sabes ^^ que te quiero mucho y me gusta como paren que tus escritos son sacados de un libro viejo de pastas color marron con hojas marillas ^^
CIAO!!!
parecen***
amarillas** diantres ¿por que me pasa esto XD siempre ajjaja?
:O... No me esperaba esta sorpresa, creí encontrar la parte 7 de San Luis, y me tropiezo con lo más bonito que he leído en mucho tiempo. Lo he leído cuatro veces y no me canso.
Dices que es fruto de una inspiración repentina, y es cierto en cuanto a la forma ágil que no se entretiene en buscar la belleza formal como otras veces, pero el baño emocional que encierran las palabras es... impresionante. Creo que algo así, debe ser una de las cosas más hermosas que se puede recibir. Cada promesa lleva una flor sincera que convierten al relato en un hermoso ramo que emana fragancias de amor sincero.
Muchas gracias por escribir algo tan bonito, ha sido toda una sorpresa.
Gracias
P.D.: No he podido evitar recordar la canción de Elvis: "Can't help falling in love"
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