No fue un cambio brusco, sino gradual. El suelo comenzó a abrirse bajo sus pies en forma tan suave y lenta que ella no lo notó. Estaba tan sumida en sus pensamientos que no tuvo el deseo de percatarse de lo que ocurriera a su alrededor.
Un círculo negro, lleno de nada, se engrandecía poco a poco, haciéndola sumergirse inevitablemente, obligándola a llegar a un espacio desconocido sin que la joven quisiera abrir sus ojos.
Y caía despacio, al rito mismo en que sus lágrimas recorrían su rostro interminables, ardientes de dolor puro y frío, reflejo nítido y exacto del sufrimiento de su alma. Su semblante no demostraba sentimiento alguno: parecía que compartía la inexpresividad corpórea con su nuevo ambiente.
Al fin tocó suelo en aquel lugar, sin impresionarse, sin mover un centímetro los brazos cruzados que tenía recargados sobre el pecho, sin levantar siquiera un poco la cabeza.
Todo era negro, todo era vacío, nada. Justo lo que sentía, como si aquel torrente de sentimientos y sucesos se hubieran transformado en nada, como si hubieran tomado su corazón y lo hubieran destrozado sin piedad. ¿Qué quedaba ahora, tras esa incertidumbre, tras esa duda, tras ese menosprecio? Nada, sólo nada.
Le habían demostrado que en realidad a nadie le interesaba su vida o sus emociones, sus pensamientos o sus acciones. La habían dejado completamente sola.
El aire comenzaba a agotarse, a la joven se le dificultaba cada vez más respirar con normalidad. Sus párpados ganaban peso rápidamente, y las fuerzas huían de ella como roedores en un barco a punto de irse a pique. El cerebro se adormecía y creaba, inflexible, terribles monstruos producto de una conciencia obsesiva y algo deformada. Y ella, triste, no intentaba callar a su mente, como si en verdad mereciera sus penas.
Y entonces... escuchó. El sonido de una voz. Esa voz. Que consigo trajo oxígeno a sus pulmones, luz a sus ojos, y una sonrisa a sus labios.
De pronto su alrededor empezó a tomar forma: sol, calma, naturaleza, la perfecta imperfección de la vida. De su alma se desataron las cadenas, de su espalda el peso se desvaneció, y lágrimas de gratitud inundaban su cara.
La joven se volvió y su sonrisa fue suficiente para agradecer a quien acababa de salvar su vida.
-- Gracias.
--
--Y la pregunta del millón de dólares... ¿qué dijio aquella voz?
Jajaja xD Ni yo lo sé. (se aceptan sugerencias xD)
Éste es un escrito que tenía comenzado desde hace meses, creo que desde julio... Pero nunca pude terminarlo; hoy lo vi por aquí en los borradores, y ya lo terminé. Ni siquiera recuerdo cómo había planeado el final, pero bueno, si la inspiración viene y se va de esa forma, creo que está bien así como quedó =P.
Ahorita ya tengo la mitad de lo que creo que será la última parte de la historia de San Luis, y busco tiempo para terminar con eso (no me gusta tener cosas inconclusas... pero no puedo evitarlo jaja, como mi novela X,x)
En fin, me despido por ahoraSaludos =D
Y gracias ^^
2 comentarios:
Hola hola cary -con169 :P te quiero mucho ,ojala puedas ir a lo de las noches del jazz :P ,:P claramente tengo ya como 3 años y poquito mas de tratarte y como casi un año de ser tu amigui :P,en este lapso he visto como tu narrativa a mejorado bastantisimo y me encanta ver eso =) ahora depositas muchas imagenes en mi cabeza mientras narras y tmb se percibe un sentimento intenso :P gracias por tus cuentos =) sigue mejorando y podrás sacar un libro :P que me firmaras mujer
Te quiero mucho y bastante
PD O.O por fin actualice mi blog
PD2 ^^U perdon por la mala horrografia =) ajajaj
Este relato me suena, está en la línea de los que escribías hace algún tiempo: la nada, una caída, el alma... se echaban de menos. Esta vez queda un interrogante al final.
Una sugerencia, jeje: La voz y la persona que le había salvado la vida, podría ser ella misma :O
Saludos y hasta pronto!!!
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