domingo, mayo 25, 2008

{0049 - tu nombre}

La luz del sol se iba agotando rápidamente en mi habitación, envolviéndome en una tenue oscuridad que no intentaba combatir. Desde hacía ya un largo rato mis ojos clavaban su mirada sobre la inmovilidad del bolígrafo que se encontraba entre mis dedos. Mi mano parecía tanto ser parte de un cuerpo por completo inerte, que me dejé llevar por la ilusión y abandoné la sensación del flujo de sangre por mis venas y de la respiración por los poros de mi piel.
Toda una hoja en blanco en mi libreta, y ni una sola palabra había podido escribir. Mi mente era un torbellino de ideas que no encontraban la manera de comunicarse con mi mano. No podía, no era capaz de obligarme a manchar con tinta ese papel si no era por algo que valiera la pena.
Cerré los ojos, y entonces algo se apoderó de mi cerebro. El recuerdo de tu imagen, el timbre de tu voz, el aroma de tu cuerpo, el contacto de tu piel con la mía... Y escribí.
Escribí tu nombre y sólo eso. Tu nombre una y otra vez. Tu nombre, aquí, allá, desde el inicio de la hoja hasta el final, sobre los márgenes y sin dejar un solo espacio en blanco. Y pasaba y repasaba cada una de las líneas que formaban las letras de tu nombre.
Escribía tu nombre cientos de veces, como si creyera que eso bastaría para que el Universo me escuchara; para que el destino conspirara a mi favor y entrelazara todos los hilos necesarios para llamarte a mi lado. Tu nombre, siempre y para siempre, significaba todo aquello que para mí representabas.
Escribir tu nombre y pensar en ti. Y tener esa fe ingenua en que vendrías, en que escucharías los gritos en que mi alma te suplicaba que regresaras conmigo.
Quería inmortalizar tu nombre, grabarlo en una piedra o esculpirlo; gritarlo, cantarlo y susurrarlo; quería poder tocarlo, sentirlo y amarlo... Y a ti...
Mi mano, lentamente, comenzaba a detenerse mientras mis ojos se cerraban. Poco a poco, esperando tu llegada, crucé la línea hacia el mundo de los sueños, con tu nombre en la punta de los labios.

1 comentario:

JAL dijo...

Hola!!

Qué bien leer uno de tus "relatillos pasionales" ;D Como siempre te diré que me encanta cómo escribes.

Parece mentira el "miedo" que da a veces enfrentarse a una página en blanco... pero una vez escrita la primera palabra, todo evoluciona por sí solo.

Un saludo y ¡hasta pronto!