Te estaba esperando. Como un loco, como un tonto. Sabía que no vendrías, y aún así te esperaba.
Ni mi razón ni mis emociones me daban alguna ligera indicación de que irías. Estaba cierto, completamente seguro de que no iba a verte. Y te esperaba.
No sabía por qué ni para qué; sólo quería verte. Era una imperiosa necesidad de la que ignoraba su origen y razón de ser. Supongo que me hacía falta pensar en ti, tenerte constantemente en la cabeza, atraer a mis ojos tu recuerdo: la dulzura de tus ojos, la armonía de tu voz, la pureza de tu aroma. Me extasiaba imaginar que llegarías; sonreía para mí mismo, cerraba los ojos, reía solo. Y te buscaba.
Te buscaba entre la gente que fijaba en mí unos ojos prejuiciosos; escbullía mi vista entre las personas que me creían loco; prestaba atención por si distinguía tus pasos entre el ruido de aquellos que no lograban comprender el por qué de mi solitaria alegría.
Pensaba en ti. Pensaba en ti, y te buscaba. Te buscaba y te esperaba. Te esperaba... aunque sabía que nunca llegarías.
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Sin comentarios jaja
Saludos :)
3 comentarios:
v¯v
omg un vampiro o_o
A veces el deseo es más deseable que la realidad, o al menos parece que se saborea más ¿no? Bueno, no sé si ha sido eso lo que has querido transmitir ¬¬
Me recordó a un cuento de una princesa y un enamorado que la espera...
¡¡Hasta la próxima!!
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