Tardé en reaccionar. Por un instante creí incoherentes las palabras del desconocido. Pero, tras pensarlo un poco, después de todo, por algo era desconocido: si yo no sabía nada de su vida y su presente, mucho menos aún su pasado; por tanto, era posible que ese hombre tan interesado en mis visitas al templo estuviera relacionado con algún aspecto de la existencia de ese sitio.
Esperé. Esperé una explicación de su parte, pero el hombre no abrió la boca en más de diez minutos. Contuve mis ansias de satisfacer la curiosidad que se había despertado en mi cerebro. Todo el enojo que me había causado su forma de tratar conmigo ya lo había olvidado por completo. En ese momento el único motivo por el que respiraba era para saber, para intentar comprender qué estaba pasando en ese extraño sueño que había abandonado su mundo de fantasías para infiltrarse a la realidad.
De pronto, él empezó a reír para sí. Me vio fijamente y dijo:
-- Vaya que tienes fuerza de voluntad, niña Juliana. Aún no preguntas nada, y sé que estás ardiendo por escuchar una explicación de mi parte.
No pude evitar ruborizarme. No sé qué rayos me estaba pasando, ni qué ascendente tenía en mí ese ser que tenía forma de humano.
-- Bien, si en realidad deseas oírla, te contaré la historia.
Asentí y escuché.
-- ¿Sabes cuál es el nombre de esta iglesia?
-- No...
-- Está dedicado a San Luis.
-- ¿El rey de Francia? -- se me escapó la exclamación.
-- Así es. Un monarca, un gobernante que supo cómo controlar masas por medio de la religión.
-- ¿Y eso es de admirar? -- pregunté con algo de desprecio, por mis ideales siempre revolucionarios y con tendencias anarquistas.
-- Comprendo lo que piensas. Pero la gente ignorante no está preparada para pensar por sí misma. Si el problema no se ha atacado de raíz, por lo menos debe controlarse.
No entendía nada. Sólo sabía que no me gustaba oírlo hablar de esa forma.
-- Niña... tú no sabes el dolor que hay en mi corazón.
Se detuvo. Tras unos minutos dijo:
-- El templo fue construido en 1880. Se pensaba que sería motivo de unión entre los habitantes de aquel entonces de estos rumbos. Pero siempre tuvo malos dirigentes, sacerdotes corruptos o de carácter débil que hicieron decaer, no sólo esta iglesia, sino también la calidad moral de la gente que vivía alrededor.
Pensé en qué tanto debía influir una religión en una vida... sólo por unos instantes, pues el hombre continuó:
-- Hace más de 20 años, llegó a este lugar un sacerdote, que parecía ser el indicado por su fe inextinguible y su dureza de carácter para tratar con estos barrios. Y como ya lo imagina tu cabecita astuta, y para no hacerlo algo espectacular, te lo confirmo desde ahora: sí, en efecto, ese sacerdote era yo.
Esperé. Esperé una explicación de su parte, pero el hombre no abrió la boca en más de diez minutos. Contuve mis ansias de satisfacer la curiosidad que se había despertado en mi cerebro. Todo el enojo que me había causado su forma de tratar conmigo ya lo había olvidado por completo. En ese momento el único motivo por el que respiraba era para saber, para intentar comprender qué estaba pasando en ese extraño sueño que había abandonado su mundo de fantasías para infiltrarse a la realidad.
De pronto, él empezó a reír para sí. Me vio fijamente y dijo:
-- Vaya que tienes fuerza de voluntad, niña Juliana. Aún no preguntas nada, y sé que estás ardiendo por escuchar una explicación de mi parte.
No pude evitar ruborizarme. No sé qué rayos me estaba pasando, ni qué ascendente tenía en mí ese ser que tenía forma de humano.
-- Bien, si en realidad deseas oírla, te contaré la historia.
Asentí y escuché.
-- ¿Sabes cuál es el nombre de esta iglesia?
-- No...
-- Está dedicado a San Luis.
-- ¿El rey de Francia? -- se me escapó la exclamación.
-- Así es. Un monarca, un gobernante que supo cómo controlar masas por medio de la religión.
-- ¿Y eso es de admirar? -- pregunté con algo de desprecio, por mis ideales siempre revolucionarios y con tendencias anarquistas.
-- Comprendo lo que piensas. Pero la gente ignorante no está preparada para pensar por sí misma. Si el problema no se ha atacado de raíz, por lo menos debe controlarse.
No entendía nada. Sólo sabía que no me gustaba oírlo hablar de esa forma.
-- Niña... tú no sabes el dolor que hay en mi corazón.
Se detuvo. Tras unos minutos dijo:
-- El templo fue construido en 1880. Se pensaba que sería motivo de unión entre los habitantes de aquel entonces de estos rumbos. Pero siempre tuvo malos dirigentes, sacerdotes corruptos o de carácter débil que hicieron decaer, no sólo esta iglesia, sino también la calidad moral de la gente que vivía alrededor.
Pensé en qué tanto debía influir una religión en una vida... sólo por unos instantes, pues el hombre continuó:
-- Hace más de 20 años, llegó a este lugar un sacerdote, que parecía ser el indicado por su fe inextinguible y su dureza de carácter para tratar con estos barrios. Y como ya lo imagina tu cabecita astuta, y para no hacerlo algo espectacular, te lo confirmo desde ahora: sí, en efecto, ese sacerdote era yo.
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Despúes de mucho tiempo con la mitad del capítulo, intentaba temrinarlo hoy, pero tengo tanto sueño y tanta hambre que simplemente no puedo xD
Ya solo falta la conclusión, el final de todo o_o
Espero poderlo subir en estos días ^^
Gracias, saludos, y Feliz Navidad!!!
1 comentario:
Uy! qué intriga! ¿Qué es lo que hizo el sacerdote? ¿Qué pasó? No nos tengas así mucho tiempo ¿ein? XD
Esta iglesia me recuerda a una iglesia... con con vidrieras en la bóveda... pero no, este sacerdote no tiene pinta de ser italiano :P
Espero que estos días estés haciendo acopio de inspiración para escribirnos más historias hermosas en el 2007 ¿no? (pero antes, no nos dejes sin San Luis O.o)
Hasta pronto!! Nos vemos en las estrellas!!
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